Me solía gustar la palabra empoderamiento, pero he oído y leído tanto sobre esta palabra, especialmente alrededor de la Cumbre de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas que se llevó a cabo hace poco, que su significado se está volviendo borroso, casi desapareciendo. En un intento de hacer que recupere sentido y a manera de recordar su influencia en mi vida, busqué las diferentes definiciones de esta palabra en distintas fuentes.

Es una palabra muy común en una variedad de campos de actividad. Dependiendo en qué campo esté uno parado, adquirirá un significado especial y tendrá diferentes consecuencias en la práctica. Cuenta con diferentes expresiones teóricas y prácticas en la psicología y en el campo del desarrollo social, y sus efectos varían entre el mundo jurídico y el mundo empresarial. Por ejemplo, de acuerdo con businessdictionary.com, el empoderamiento es una práctica de gerencia sobre compartir información, recompensas y poder con los empleados para que puedan tomar iniciativa y tomar decisiones para resolver problemas y mejorar el servicio y rendimiento. El empoderamiento se basa en la idea de que darle competencias a los trabajadores, recursos, autoridad, oportunidad, motivación, así como haciéndolos responsables por los resultados de sus acciones, contribuirá a su competencia y satisfacción.

Hay mucha información acerca de sus diferentes significados y manifestaciones en la práctica, desde la perspectiva de diferentes campos, pero no hay suficiente información sobre las actitudes que conlleva en el plano humano. La razón por la que siempre me gustó esta palabra es porque me parecía que partía de un lugar de justicia e igualdad, y que implicaba un ser humano noble impulsado a ayudar a otros a alcanzar su potencial. Pero muchas de las definiciones que escucho ahora hacen parecer al empoderamiento una práctica mecánica, una ecuación en donde una de las partes es “poderosa”, de alguna u otra forma, y comparte parte de su poder con una persona “impotente”, a fin de lograr un resultado predecible – un resultado que se ha decidido desde el principio. En algunos casos, esta ecuación – esta transacción de poder – se realiza principalmente para el beneficio del empoderador (como en el mundo de los negocios), y en otros casos, es principalmente para el beneficio del empoderado (como en el campo de desarrollo social). En cualquier caso, mirándola desde diferentes campos, podríamos decir que la definición generalizada de empoderamiento se puede relacionar con palabras tales como habilitar, equipar, autonomía, libertad, participación y capacidad; y se puede inferir que el empoderamiento se practica a través de compartir conocimientos y/o capacidad (material o inmaterial) de una parte con otra. Sin embargo, la definición que quiero rescatar es qué tipo de actitud, en el aspecto mental y emocional, se involucra en el verdadero empoderamiento de un ser humano a otro, independientemente del campo específico.

Empoderamiento no es un concepto que sólo puede ser expresado en un campo profesional. Fuera de nuestra vida profesional, en nuestras interacciones diarias regulares con otros seres humanos, también encontramos constantemente oportunidades de empoderar a alguien; podría ser un familiar, un amigo, una pareja, un extraño, una multitud o una comunidad. También podemos ver que a menudo estamos siendo empoderados por otra persona, a veces sin darnos cuenta.

Tanto en las relaciones verticales como horizontales, el empoderamiento ocurre cuando a alguien se le ayuda a ampliar su visión, capacidad y voluntad para actuar eficazmente para alcanzar su propio bienestar y prosperidad. En otras palabras, cuando la persona que necesita ayuda no es tratada como un objeto pasivo al que hay que ayudar, sino como un autor activo de su propio bienestar. No tiene que ser una persona en necesidad desesperada de ayuda, podría ser una persona a quien en algún momento de su vida le vendría bien algo de ayuda para poder tomar las riendas de su propio crecimiento y en mejorar su situación material o emocional – básicamente, todos nosotros.

Empoderar significa crear las condiciones para que una persona, vista como un sujeto consciente de su propio crecimiento, pueda desarrollar las capacidades para lograrlo. Esto implica permitirle definir su propio propósito con el fin de actuar sobre sus propias necesidades y, durante todo el proceso, ser alentados a valorar sus propias capacidades y respetarse a sí mismos tanto como respetan a su mentor.

Se entiende que, en general, el empoderamiento implica que alguien participa en un proceso de aprendizaje y es beneficiario de los productos del conocimiento o de medios materiales; pero esto no es suficiente, incluso si tuvieran voz para tomar ciertas decisiones para sí mismos. Empoderar es más que permitirle a alguien participar en algo. Sólo la participación en un proceso existente no significa necesariamente tener la capacidad de influenciarlo o cambiarlo; el empoderamiento, por otro lado, implica esa capacidad.

Los profesores pueden enseñar sin empoderar, los padres pueden educar sin empoderar, un amigo puede ayudar sin empoderar, una organización puede otorgar medios materiales y estructurales para el desarrollo de una comunidad sin empoderar a sus miembros, y empleados pueden ser entrenados, responsables de sus decisiones y premiados sin ser empoderados.

Desarrollar la capacidad de investigación intelectual de una persona – es decir, de pensar sistemáticamente acerca de su situación y buscar soluciones, y de lidiar de manera eficiente con información en lugar de responder automáticamente a la voluntad ajena – es sólo un aspecto de empoderar a alguien. Otro aspecto es permitir que al empoderado ejercer el conocimiento que se está aprendiendo, aplicando sus propios talentos. En otras palabras, ofrecer el tiempo y el espacio para que el empoderado aprenda haciendo. Pero estos dos aspectos sugieren que el enfoque del empoderador debe estar basado en la confianza. Confianza en que el empoderado aprenderá a su propia manera y ejercitará el conocimiento en su propio estilo, de acuerdo a sus talentos individuales y metas específicas; de esta manera, el empoderado influenciará y generará nuevos conocimientos, y así contribuirá de manera sustancial y significativa a su propio bienestar y al bienestar general. Sin esta confianza, simplemente impartir conocimientos y forzar los resultados de su aprendizaje, no llevará a nada más que repetir y perpetuar los sistemas existentes; y en última instancia, podrá resultar en opresión en lugar de empoderamiento.

En otras palabras, no se trata de forzar soluciones o el tipo de vida que creemos que es bueno para alguien, ni de imponer conocimientos como si fueran una verdad absoluta; se trata de permitir que el empoderado pueda descubrir y manifestar poderes internos que ninguna de las partes puede anticipar específicamente; de esta manera, esos poderes sumarán a la cultura y el bienestar general.

El empoderamiento es un diálogo en el que ambas partes comparten, aprenden y crecen juntos. Nadie es dueño de una verdad absoluta. En la relación de empleador-empleado, de mentor-aprendiz o de ONG-comunidad, es importante diferenciar los roles pero también de armonizarlos, esto significa entender y practicar la idea de que las dos partes se complementan entre sí – sin un alumno no habría un mentor. Por lo tanto, una actitud de cooperación es muy necesaria, y el empoderador debe manifestar el mismo nivel de compromiso y atención al proceso tanto como el empoderado. Igualmente, cuando se trata de empoderar a alguien en una relación horizontal (por ejemplo, una pareja o un amigo en una dada situación), la actitud no es aconsejar e irse, ni imponer un punto de vista; empoderar a alguien significa ayudar a liberarlos; se trata de fomentar el auto-descubrimiento, y de eliminar obstáculos que les impiden ser su verdadero yo; como el miedo, porque el miedo es el enemigo del aprendizaje y el crecimiento, el miedo sólo empodera estancamiento.

La idea errónea de que empoderamiento significa que una persona en posición de poder o privilegio tiene la capacidad y la voluntad de compartir algunos poderes con alguien en posición de desventaja, paraliza cualquier intento de ayudar a cualquiera a alcanzar su verdadero potencial y felicidad. Quiero volver a cuando pensé que esta palabra tenía un significado más profundo y creer en la idea de que el empoderamiento comienza con una persona que tiene el poder del amor, bondad, solidaridad, honestidad y sabiduría, y que comparte estos poderes con quien tenga la oportunidad de hacerlo (a veces incluso a través de una conversación), con el propósito de sacar las joyas ocultas dentro de ellos. Joyas que son a veces desconocidas para ambas partes; sin expectativas específicas ni tratando de dictar el resultado del empoderamiento.

Bajo esta comprensión del empoderamiento, las actitudes fundamentales que el empoderador debe sinceramente manifestar durante todo el proceso son la humildad y el desprendimiento, así como un desarrollado sentido de igualdad y justicia.

Debemos esforzarnos por empoderarnos mutuamente en nuestras relaciones en todos los niveles de la sociedad.

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